CIUDAD DE MÉXICO (apro).–Tras conocerse el deceso del editor, ensayista y poeta, David Huerta a los 72 años, a causa de una insuficiencia renal, diversas instituciones y personajes del gremio cultural, lamentaron la muerte de quien fuera el autor de “El jardín de la luz” (1972). Sus restos están siendo velados en la funeraria Gayoso de Félix Cuevas.
La Secretaría de Cultura, así como su titular Alejandra Frausto, el Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura (INBAL) y su directora Lucina Jiménez, el Sistema de Apoyos a la Creación y Proyectos Culturales, el Sistema Público de Radiodifusión del Estado Mexicano, la Universidad Nacional Autónoma de México –a través de distintas coordinaciones como Difusión Cultural, Tv UNAM, y Literatura y Fomento a la Lectura–, y la Feria Internacional del Libro (FIL) de Guadalajara, misma que le entregó el Premio FIL de Literatura en 2019, entre otras, lamentaron su muerte.
Mientras que escritores como Julián Herbert, Alberto Chimal, Jorge F. Hernández, Edgar Velasco y Rosa Beltrán, titular de Difusión Cultural UNAM, e incluso el cineasta Epigmenio Ibarra y la directora de la FIL Guadalajara, Marisol Schulz, fueron de los primeros en recordar la labor del poeta en las letras, la docencia y su aportación a la cultura nacional, además de destacar su carácter afable, sencillez y calidez humana.
Fue Herbert quien destacó el poema de Huerta “Antes de cerrar los ojos”, en donde se lee:
“…lo que vemos, veo, viste, aquí, en el vértice de la vigila, sin saber si cerrar los ojos
sera morir, será no ver o muy sencillamente será sintetizar los días para un día mayor, un día diferente”.
Hijo del reconocido poeta mexicano Efraín Huerta (1914-1982), David Huerta se nutrió desde su infancia de arte, cultura y el ambiente literario del país. Estudió Filosofía y Letras Inglesas y Españolas en la UNAM; le tocó vivir el movimiento estudiantil de 1968, mismo que lo marcó de por vida y sobre lo que refirió en algún momento “no puedo separarme nunca de la política, esto atento a lo que ocurra”.
Más tarde conoció a Rubén Bonifaz Nuño y Jesús Arellano, quienes editaron su primer libro de poemas “El jardín de la luz”. Después llegarían otras publicaciones como “cuaderno de noviembre, “La música de lo que pasa”, “Versión” y “Violencia en México”.
Entre sus reconocimientos destacan los premios Carlos Pellicer de Poesía (1990), el Xavier Villaurrutia (2005), el Nacional de Ciencias y Artes en la categoría de Literatura y Lingüística (2015), y el Excelencia de las Letras José Emilio Pacheco (2018).