El IDDE 2025 ofrece un retrato sin matices. Veracruz tiene la infraestructura técnica en algunos ámbitos y cuenta con talento especializado, especialmente entre las mujeres, pero carece de un avance parejo.
Xalapa, Ver.- A diferencia de la Ciudad de México, que suma 232 puntos frente a los magros 112 de Veracruz, de acuerdo con el Índice de Desarrollo Digital Estatal (IDDE) 2025, elaborado por el Centro México Digital y entregado al Senado de la República, el estado de Veracruz se encuentra en un estancamiento al ocupar la posición 29 de 32 a nivel nacional, la misma que el año anterior.
Y es que, solo poco más de la mitad de los hogares en Veracruz tiene Internet fijo, y apenas tres de cada diez cuenta con una computadora, cifra que exhibe el rezago tecnológico en la entidad. Mientras la red de fibra óptica se extiende por varias ciudades, la realidad en las casas veracruzanas es la de una desconexión estructural.
El IDDE 2025 ofrece un retrato sin matices. Veracruz tiene la infraestructura técnica en algunos ámbitos y cuenta con talento especializado, especialmente entre las mujeres, pero carece de un avance parejo. El estado sigue conectado a medias, con servicios digitales que funcionan de forma aislada mientras la mayoría de la población enfrenta conexiones lentas, equipos insuficientes y costos elevados.
Veracruz está atrapado en el nivel «Básico», el escalafón más bajo del ranking. No ha habido un retroceso, pero tampoco un avance que permita recortar la distancia con líderes como la Ciudad de México, que suma 232 puntos frente a los magros 112 de Veracruz.
El informe sitúa al estado en el grupo de mayor atraso, con Guerrero, Oaxaca y Chiapas. Detrás de estos números fríos se esconde una parálisis que afecta la educación, el empleo y la competitividad económica de millones de personas. La infraestructura de conectividad muestra contrastes.
La cobertura de redes móviles alcanza 95.0, y la banda ancha fija llega a 81.1 del territorio, de acuerdo con el índice. En conexiones de fibra óptica, Veracruz se ubica en la posición 6, uno de sus mejores resultados. Sin embargo, los indicadores de uso no reflejan el mismo nivel de desempeño.
En los hogares, el 31.2% cuenta con una computadora, lo que coloca al estado en la posición 29. La cobertura de redes móviles es amplia y la fibra óptica coloca al estado en posiciones competitivas en cuanto a despliegue técnico. Sin embargo, poco más de la mitad de los hogares tiene contratado Internet fijo.
El teléfono inteligente es el dispositivo dominante, pero su uso es limitado; funciona para la comunicación inmediata, pero resulta insuficiente para tareas complejas como el estudio profundo o el desarrollo profesional. La velocidad de conexión es otro lastre.
Tanto en los servicios fijos como móviles, Veracruz se mantiene en la parte baja del ranking nacional. En la práctica, lo anterior se traduce en una navegación que permite enviar mensajes, pero que falla al intentar cargar plataformas educativas o herramientas de trabajo a distancia.
Uno de los datos más críticos del informe se refiere a las aulas. El uso educativo de Internet en Veracruz es de los más bajos de todo el país. Esta deficiencia nace desde la infraestructura escolar: la mayoría de los planteles no cuentan con computadoras suficientes ni con una conexión estable que permita integrar la tecnología en el aprendizaje.
El resultado es una generación de estudiantes que, a pesar de vivir en un mundo digital, carece de las herramientas básicas para competir en él. El rezago se extiende a las habilidades digitales de la población. Veracruz ocupa los últimos lugares en competencias básicas, intermedias y avanzadas.
No se trata solo de la falta de dispositivos, sino de una carencia de formación que impide a los ciudadanos utilizar la tecnología para crear contenido, gestionar servicios o mejorar su empleabilidad. A esto se suma un sistema de salud digitalizado apenas en sus etapas iniciales, con muy pocos centros que aprovechen las herramientas tecnológicas para la atención ciudadana. A pesar del panorama general de estancamiento, el índice registra señales positivas que rompen la tendencia.
Una de ellas es la brecha digital de género, que en Veracruz es menor que en otras entidades y ha mostrado una mejora notable. El estado destaca en un rubro estratégico: se ubica entre los primeros lugares nacionales en mujeres graduadas en áreas de ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas (STEM).
Además, Veracruz mantiene una producción científica competitiva y ha apostado por estos sectores. Sin embargo, este talento especializado se enfrenta a un mercado laboral que no está preparado para absorberlo. El gobierno digital en Veracruz se sitúa al final del ranking nacional, con estrategias fragmentadas y trámites en línea desiguales.
Existe una excepción relevante: la justicia digital veracruzana destaca entre las mejores del país, demostrando que existen nichos de modernización funcional. Fuera de este ámbito, la interacción del ciudadano con el gobierno es baja; solo el 37% de la población utiliza Internet para realizar trámites o consultas oficiales.
Más aún, el impacto del rezago tecnológico se siente con fuerza en la economía local. El uso de Internet en las microempresas es sistemáticamente bajo, el comercio electrónico es reducido y la presencia digital de los negocios es casi inexistente en comparación con el resto del país. La inversión privada en tecnologías de la información es una de las más bajas de México, y las solicitudes de invención no muestran un repunte significativo. Son factores que actúan como un freno para la creación de empleos vinculados a la innovación y mantienen a la economía estatal dependiente de modelos tradicionales. Veracruz rezagado en materia de desarrollo digital


