Durante su estancia en el país, el cardenal Pietro Parolin se reunió con la presidenta Claudia Sheinbaum, y en ese encuentro salió a la mesa un tema que genera enorme expectativa entre los católicos mexicanos: la posibilidad de una visita del Papa a México.
El padre Mojica Limón indicó: la ilusión existe, pero por el momento no hay fecha ni confirmación oficial. Lo que sí hay es un escenario que podría convertirse en el momento ideal para que se concrete.
El año 2031 marca la conmemoración de los 500 años de las apariciones de la Virgen de Guadalupe, una fecha de enorme significado para el catolicismo mexicano y latinoamericano. El vocero diocesano señaló que, de concretarse una visita papal en ese año, el centro del recorrido estaría naturalmente vinculado a los lugares relacionados con las apariciones guadalupanas.
En este contexto, al ser cuestionado el padre Mojica Limón si por la historia del catolicismo mexicano, al ser el puerto de entrada de la evangelización al país y a América, podría considerarse a Veracruz para recibir al pontífice en algún punto de un eventual itinerario, indicó que para esas fechas lo principal será el aniversario de las apariciones guadalupanas.
Además, el vocero recordó que Veracruz ya tiene el honor de haber sido visitada por un papa: Juan Pablo II, cuya presencia dejó huella en la memoria de generaciones de veracruzanos. Aunque reconoció que el objetivo principal de una visita en 2031 sería la Ciudad de México y los sitios guadalupanos, no descartó que posteriormente pudieran contemplarse recorridos por otros estados de la república.
Diversas diócesis y entidades del país, anticipó, podrían también plantear formalmente la posibilidad de recibir al Papa Francisco durante esa eventual visita por México.
El secretario de Estado también destacó durante su visita la importancia de mantener un diálogo sano entre la Iglesia Católica y el gobierno, aunque enfatizó que la construcción de la paz no puede recaer únicamente en las instituciones. Es tarea de toda la sociedad, de cada persona que decide dejar la indiferencia de lado y hacerse responsable de su entorno.
