El Mundial 2026 no solo se jugará en los estadios: también se vivirá en los barrios, las escuelas y las canchas comunitarias de todo el país. Con esa idea, el gobierno federal alista una estrategia de mundialitos y copas que buscan dejar un legado más allá de los 90 minutos y que apueste por la formación de nuevas generaciones.
Durante su conferencia mañanera de este 17 de diciembre, la presidenta Claudia Sheinbaum lo resumió desde la experiencia personal y la memoria colectiva que despierta una Copa del Mundo:
“¿Qué te queda cuando, como niña, como niño, joven, hay un Mundial? Pues un deseo enorme de jugar futbol”, dijo. “Si uno pasa por todos los campos de barrio cuando está en el Mundial, se vuelve una euforia estar jugando futbol”.
El plan incluye la mejora de infraestructura deportiva y la creación de espacios formativos. Sheinbaum detalló que se busca intervenir miles de espacios: “Queremos mejorar las canchas, que ya dijimos, son más de 3 mil que queremos mejorar junto con los estados y los municipios, pero también que haya semilleros”.
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A esos procesos de formación les llaman “canteritas”, pues en el equipo de futbol Pumas los conocen como canteras. La idea es que, con apoyo de la Comisión Nacional del Deporte, estos talentos puedan eventualmente vincularse con el futbol profesional y sus fuerzas básicas.
Como parte del legado del Mundial 2026, el plan contempla la realización de 74 mundialitos y copas dirigidos a distintas edades y comunidades, con un enfoque incluyente y social.
Se trata de torneos pensados para que el futbol se juegue en barrios, escuelas y espacios públicos, y para que niñas, niños, jóvenes y personas adultas encuentren en la cancha un punto de encuentro y formación, más allá del espectáculo profesional.
Las iniciativas ya han sido anunciadas por distintas dependencias:


