IBM conectó y enfrió con éxito sus primeros dos módulos criogénicos dentro de un mismo entorno, un avance diseñado para facilitar la construcción de computadoras cuánticas mucho más grandes y tolerantes a fallos.
El sistema alcanzó temperaturas inferiores a 15 milikelvin, necesarias para operar procesadores cuánticos superconductores con el mínimo de interferencias. A diferencia de los refrigeradores cilíndricos tradicionales, la nueva arquitectura utiliza módulos que pueden instalarse juntos y ofrece mucho más espacio para cableado y conexiones entre chips.
La compañía planea incorporar procesadores Quantum Nighthawk a estos módulos para continuar las pruebas y, hacia 2027, conectar múltiples procesadores en sistemas con al menos mil qubits programables.
El desarrollo forma parte de la ruta hacia IBM Quantum Starling, prevista para 2029. Más allá de aumentar el número de qubits, el reto consiste en construir una infraestructura capaz de mantenerlos conectados, estables y corregidos mientras el sistema crece.
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