En lo que parecía ser una noche de celebración en apoyo a la selección se convirtió en una batalla campal con botellazos, piedrazos, corridas y enfrentamientos entre la Policía y la gente que se acercó al Obelisco de la ciudad de Buenos Aires para festejar el Mundial realizado por el equipo capitaneado por Lionel Messi.
Pese a la derrota del combinado albicelestes por 1 a 0 ante España, miles de personas salieron a las calles para reconocer el mérito de haber jugado una nueva final del Mundo. Uno de los puntos neurálgicos fue el centro porteño, en el cruce de la avenida 9 de julio y Corrientes.
Allí, el gobierno de la Ciudad había dispuesto un operativo especial con alrededor de mil efectivos policiales, vallas y camiones hidrantes para controlar a las decenas de miles de personas que se esperaban que se concentren si la Scaloneta conseguía la victoria, o en caso de derrota.
La concentración de hinchas del seleccionado comenzó desde las 18, pero su pico fue en torno a las 20, con el caer de la noche y la lluvia. Entre canciones de cancha, saludos y llantos por el resultado del partido, de un momento a otro la Policía debió intervenir luego de que un grupo de personas comenzara a lanzar botellas y piedras contra agentes de seguridad.
El cuerpo policial avanzó contra los agresores y un camión hidrante actuó para dispersar a las personas apiñadas sobre la 9 de julio. Además, varios manifestantes sobrepasaron las reja perimetral que habían establecido las autoridades para contener las celebraciones.
