Mientras Lionel Messi esté en la cancha, Argentina siempre tendrá una vida más. Cuando la campeona del mundo estuvo al borde de la eliminación y Egipto soñó con la mayor hazaña de su historia, apareció el ‘10’ con una asistencia y un gol que encabezó una remontada inolvidable que mantuvo con vida a la Albiceleste y la instaló en los cuartos de final del Mundial 2026, después de vencer 3-2 a unos Faraones que estuvieron a minutos de firmar una noche histórica.
De primera instancia apareció la sorpresa en Atlanta. Egipto encontró el golpe que necesitaba en una pelota detenida. Tras un tiro de esquina, Marwan Attia levantó un centro al segundo poste y en ese lugar apareció el veterano Yasser Ibrahim. El central egipcio se elevó dentro del área, se desprendió de la débil marca de Lisandro Martínez y conectó un remate de cabeza, imposible para el Dibu Martínez.
Argentina tuvo que sacudirse un golpe que no esperaba. Por primera vez se vio abajo en el marcador desde 2010 y quedó obligada a demostrar su capacidad de reacción. Haissem Hassan derribó a Nicolás Tagliafico dentro del área y el árbitro señaló penalti. Fue el momento perfecto, pero ocurrió algo impensado. Messi cobró casi al centro y el guardameta Mostafa Shobeir adivinó. El capitán argentino miró al cielo y se tomó el rostro. Fue su segundo penalti fallado en el Mundial 2026 y el cuarto de su carrera en Copas del Mundo.
Argentina no bajó los brazos, aunque se le vio desesperado por igualarlo. Messi ejecutó un tiro libre lejano, superó la barrera, pero se estrelló en el poste, lo que aumentó la frustración sudamericana. Ahí comenzó el recital de Shobeir. El portero egipcio se convirtió en figura al rechazar un disparo del propio Messi y, poco después, un remate de Julián Álvarez.
Argentina remontó en 20 minutos y avanza a Cuartos de Final
En el complemento, Egipto fue un vendaval. Un contragolpe a velocidad comandado por Haissem Hassan, seguido de Salah, quien habilitó a Mostafa Ziko y venció a Martínez. Era el segundo tanto de los africanos, pero el VAR salvó a los Albicelestes. La revisión detectó un pisotón previo de Attia en el inicio de la jugada y el tanto fue invalidado. La advertencia no fue suficiente. El conjunto egipcio volvió a encontrar espacios con la misma fórmula. Salah inició el contragolpe, Hassan aceleró por la banda y sirvió el balón para que Ziko apareciera nuevamente. En esta ocasión no hubo tecnología que derrumbara el festejo rojo.
Argentina se negó a entregar la corona sin pelear hasta el final. Cuando la eliminación parecía inevitable y Egipto acariciaba la mayor hazaña de su historia, apareció el campeón del mundo. Lionel Messi tomó el control del partido y comenzó la remontada con una asistencia perfecta para que Cuti Romero descontara de cabeza. La esperanza regresó a la Albiceleste y el propio capitán se echó al país sobre los hombros con un zurdazo potente que Shobeir alcanzó a desviar, el balón se estrelló en el travesaño y cruzó la línea para desatar la locura argentina.
Atlanta ya se preparaba para recibir los tiempos extra, pero los dirigidos por Lionel Scaloni todavía tenían una última respuesta. Lautaro Martínez levantó un centro preciso y Enzo Fernández apareció con un certero remate de cabeza para firmar una remontada memorable y sellar el 3-2 definitivo. Egipto estuvo a unos minutos de consumar una de las mayores sorpresas del Mundial 2026, pero sucumbió ante la jerarquía y el corazón del vigente campeón, que mantuvo con vida el sueño del bicampeonato.
