México se vistió de verde este jueves para volver a ser anfitrión de un Mundial de Fútbol, un deporte que representa una de las grandes pasiones nacionales y que nuevamente coloca al país en el escaparate internacional, como ya lo hizo durante los torneos celebrados en 1970 y en 1986.
Dentro de la cancha, México cumplió con su misión del día. En un Estadio Azteca repleto —principalmente de aficionados mexicanos, pero también de otros países—, se declaró inaugurada la Copa del Mundo y la selección mexicana venció 2-0 a Sudáfrica, un primer paso necesario para que “el Tri” mejore la participación que tuvo hace cuatro años en Qatar 2022, cuando quedó eliminado en la fase de grupos.
Fuera del campo, el panorama fue distinto. El ambiente festivo, encarnado por seguidores que empezaron a llegar desde temprano al Estadio Azteca, contrastó durante la jornada con las protestas que se habían anunciado desde hace días por sectores inconformes con el Gobierno federal: maestros, transportistas, productores, familiares de personas desaparecidas y ciudadanos molestos con la inseguridad.
Durante las horas previas al encuentro, otros aficionados como ellos hicieron largas filas sobre Calzada de Tlalpan para dirigirse al Estadio Azteca, en medio de vendedores que ofrecían playeras, mantas o pinturas para la cara, así como de grupos musicales que animaban a los asistentes y de los cientos de policías de la Ciudad de México destinados a vigilar las actividades.


