México sueña con un Mundial histórico, su gente palpa una hazaña cada que ve a su escuadra en el terreno de juego. Ante Serbia, solamente se alimentó esa fantasía, ver el quinto, sexto o hasta séptimo partido es la misión.
Lo visto anoche en Toluca fue una despedida perfecta. Un pequeño error abrió el marcador para la visita, pero el equipo de todos fue amo y señor del esférico. La remontada por 5-1 convence hasta a aquel aficionado que tenía dudas. ¡Aquí está el Tri!
Javier Aguirre se notó tranquilo. El Vasco, con un 11 que bien podría ser el que iniciará ante Sudáfrica el próximo 11 de junio, tuvo ratos de buen futbol, con una dupla que cada partido se entiende mejor. Julián Quiñones y Brian Gutiérrez confirmaron su buen momento con jugadas de fantasía que hicieron brillar los ojos del Nemesio Díez.
Tala Rangel inició en la puerta. La línea de cuatro en la defensa vio a Jorge Sánchez y Jesús Gallardo por las bandas. César Montes y Johan Vásquez como la central consolidada. Érik Lira fue el dueño de la zona de escudos. Álvaro Fidalgo arrancó como volante mixto, mientras Gutiérrez organizó el juego desde la media punta. Roberto Alvarado arrancó por la diestra; Quiñones como una especie de segundo delantero, para que Raúl Jiménez fuera la punta de lanza.
Los ataques fueron constantes. México se supo protagonista y no le quiso fallar a su gente. La pifia llegó en el momento menos esperado. Gallardo quiso despejar la pelota y se la rebotó a su compañero. Sin marca, Stanic definió frente al Tala Rangel ante la sorpresa del infierno escarlata.
El Tricolor reaccionó con una furia impactante. Los tiros de esquina se hicieron constantes. Johan, como sucedió en el choque ante Australia, fue al ataque para confirmarse como una opción más. Brian colgó la pelota y el capitán del Genoa la puso lejos del arquero.
El nerviosismo se apoderó de los serbios. El Tricolor mordió con hambre, buscó y el segundo, sin saber que Bukinac, en una pelota que quiso regresar a su arquero, le regalaría el segundo de la noche.
Ya en el complemento, la fiesta fue total. Los verdes fueron sólidos en defensa y certeros en el ataque. Raúl, después de un poste de Quiñones, puso el pie para el tercero del cuadro mexicano, que hizo explotar el infierno.
Aguirre arengó por más. La gente quiso uno más. Ya con distintos cambios en el terreno de juego, uno de los más ovacionados, Alexis Vega, también se presentó con el pie derecho. En un córner, el 10 le pegó templado, el segundo autogol, ahora de Avdic, llegó para sentenciar el encuentro.
Los últimos segundos arribaron al Nemesio Díez. Toluca cantó a todo pulmón y demostró el amor que le tiene a su selección. Luis Chávez, cuando las luces estaban por apagarse, impactó de zurda directo a la red en un golazo que le devolvió confianza cuando más lo necesita.
No hubo más en el campo del Toluca. La bandera azteca se levantó en todo lo alto, la gente sueña con un Mundial histórico, luego de una despedida como ante Serbia, el cielo parece el límite para los verdes.


